Lo mas importante es la limpieza para prevenir pequeñas imperfecciones y cicatrices de acné y la hidratación para luchar contra las arrugas. De preferencia debes descansar por lo menos ocho horas diarias de sueño, una alimentación equilibrada, ejercicio diario, dos litros diarios de agua natural y sol con protección UV te garantizarán tener un rostro hermoso.
Recuerda siempre que antes de aplicarte el maquillaje, debes conocer los primeros auxilios de tu piel, porque la disciplina y los buenos hábitos son tus mejores armas para que el maquillaje luzca increíble en ti.
Primero debes hacer una selección de los cosméticos que mas te favorezcan y convertirlos en tus aliados, mas que usar con cautela los polvos compactos, el rubor, el delineador de ojos, la mascara y el labial. Eso sí, para no salir a la calle disfrazada, la regla del maquillaje es: menos es más.
En cada etapa de tu vida se necesita de distintos cosméticos para resaltar tu belleza. El maquillaje debes aplicarlo de forma natural para que se funda con tu piel y logres un resultado impecable y sofisticado. Los cosméticos no son para borrar el paso del tiempo, sino aliados para potenciar tus facciones.
De los 15 a los 20: En esta etapa es cuando comienzas a descubrir los cosméticos de tu mamá, pero no caigas en el error de usarlos, no son los adecuados para ti. Cuando el acné todavía está instalado en tu piel de adolescente, la limpieza y la hidratación son tus mejores amigos. Si quieres realzar tu belleza, basta con un ligero rubor sobre tus mejillas, brillo en los labios y un toque de mascara para iluminar tus ojos.
De los 20 a los 30: Para cuando empiezas a atravesar por estas edades tu piel luce en todo su esplendor porque no tienes signos de envejecimiento. Jamás uses base de maquillaje sin hidratar tu cutis antes, ni cometas el error de aplicar tratamientos demasiado nutritivos en tu piel tan joven. Usa una base ligera o crema de color, con protección solar y polvos bronceadores. Un toque de rubor rosado-mandarina en el centro de las mejillas, brillo en los labios, mascara y sombras de ojos que le den un poco de fuerza a tu mirada. Los tonos cálidos favorecen a las morenas, a las pieles doradas, a los ojos cafés y verdes, mientras que los tonos fríos le quedan muy bien a las pieles blancas, a las rubias, a los ojos grises y azules.
De los 30 a los 40: Para esta etapa no es recomendable andar con la cara lavada, esto sólo favorece a las adolescentes. Si quieres borrar de tu rostro el cansancio, los estragos de una mala noche o las jornadas de trabajo agotadoras y no tienes mucho tiempo, antes de la base de maquillaje aplícate corrector de ojeras en el contorno de los ojos y en las zonas hundidas de tu rostro, como los extremos de la nariz. Luego aplícate sombra de ojos, pero si tienes ojeras evita los tonos morados, violetas, ciruelas y rosas intensos, te quedan mejor los cafés y tierras. Termina tu maquillaje con mascara, gloss en los labios y cepilla tus cejas.
De los 40 a los 50: El objetivo del maquillaje es darle frescura a tu rostro y disimular las líneas de expresión y las manchas de la piel. Tu cutis ya necesita hidratación extra y un maquillaje fresco y suave. Escoge una base de textura ligera y disimula las manchas con uno o dos tonos de corrector más claro que tu tez y aplícalo antes de tu base de maquillaje. Realza tus mejillas con rubor. Si tu tez es pálida, prueba con un rosa y si es morena con un tono mandarina. No olvides maquillar tus labios con tonos intensos.
De los 50 en adelante: No pierdas peso drásticamente porque tu cutis pierde toda su tersura y es imposible su recuperación. Los productos reafirmantes son los mejores aliados para atenuar las señales del paso del tiempo. Después de aplicarte una base de maquillaje que tenga un ligero brillo, espesa con un lápiz café oscuro o gris tus cejas. Para tus ojos escoge tonos suaves y luminosos con acabado mate, porque los nacarados acentúan las arrugas de los párpados. Después aplícate un poco de rubor en las mejillas y difumínalo hacia las sienes. Maquilla tus labios con colores intensos y brillantes, que te dan una cálida y atractiva sonrisa