El resultado de un estudio revelo que el ejercicio reduce la motivación de comer de las personas.
Con tanto solo 45 minutos de caminata a paso vivo reduce la respuesta cerebral a la comida ese día, independientemente del peso de la persona.
Este estudio provee evidencia de que el ejercicio no solo afecta el gasto energético, sino que también podría afectar la forma en que las personas responden a las señales alimentarias.
Según los resultados de estos estudios las personas mostraron mucho menos interés en la comida tras el ejercicio. También anotaron que las personas no comieron más el día que hicieron ejercicio para “compensar” por las calorías que habían quemado.
Se deseaba observar si la obesidad influía sobre la motivación alimentaria, pero no fue así. Sin embargo, estuvo claro que la sesión de ejercicio tuvo que ver con la respuesta neural a las fotografías de comida.
Los investigadores dijeron que se necesita más investigación para determinar cuánto tiempo dura la reducción en la motivación por la comida tras una sesión de ejercicio, sobre todo si la gente participa en regímenes de ejercicio a largo plazo.